domingo, 3 de febrero de 2013

Soy de un lugar de luna y de malvón, de cielo sin balcón, sonrisa y madrugada.
Donde las cosas guardan el aroma de aquéllos que enamoran la casa con su andar.
Soy de un lugar que cuenta sin palabras los cuentos que una vez aprendimos a soñar, país en flor, memoria en pie, palabra y corazón de par en par.
Vengo de una primavera y de alguna historia que valió la pena, donde la amistad era un mantel para demorar la sobremesa.
Donde la distancia era algún sobre de papel y el mundo dos ojazos negros...
Soy de ese lugar, llevo por mi piel grabado su ademán como un clavel.

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