lunes, 23 de julio de 2012

Cuando era pequeña, siempre me iba a dormir temprano para levantarme con fuerzas, tenia ilusion de ir al colegio con mis amigos y ser feliz. Despues, deseaba que fuera la hora de llegar, para poder ir al parque y jugar, ya fuera con la arena, con los columpios o simplemente correr como una loca sin miedo a lo que pensaran. Fue pasando el tiempo y todo iba cambiando, pero seguía siendo feliz. Empece a ver que existía aquella palabra tan oida por mis padres, o mejor dicho, por todo tipo de persona; el amor. Ya claro, amor a mi manera. Ningún problema podía conmigo, ya que no me daba cuenta de ellos. Podia pasarme horas y horas jugando a cabañas, o con una simple muñeca. ¿Llorar? en aquella etapa era perder un peluche, discutir con mi madre o pelearme con una amiga por la misma barbie. Llorar era sentirme mejor, era la solucion para conseguir todo aquello que queria. Pasaban los años y nada era igual, aquella palabra: amor, tenia mas sentido. Ahora entendia el porque de cada beso que se daba la gente. El porque de aquella sonrisa que mantenia una persona tan solo con ir agarrada de la mano de otra. Empece a entender, que despues de alguna amistad, podia aver algo mas. Tambien comprendi la palabra: problema. No todo se conseguia llorando, tube que aprender a ser fuerte y siempre dar una buena explicación a todo. Ahora, dime lo que quieras sobre la vida, que sabre respondertelo todo, porque se aprende a base de palos. ¿Amor? una palabra demasiado corta para el gran signficado que tiene. Y si de algo he aprendido sobre ese concepto es que esa palabra viene acompañada de dos mas: tristeza y felicidad.

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